Inversión en UE y blockchain. Análisis ESMA

el 9 septiembre, 2016 en Banca y Seguros, Régimen jurídico del mercado. Grado Comercio Internacional

No es la primera vez que ESMA hace públicos sus trabajos sobre las tecnologías blockchain como instrumento de inversión. Pero, queremos llamar la atención sobre su “Propuesta de Debate” de junio de 2016, titulada The Distributed Ledger Technology Applied to Securities Markets , cuyo plazo solicitando contribuciones acaba de clausurarse el 2.09.2016. Positiva como puede ser,  plantea importantes retos de supervisión y regulación que la autoridad europea se dispone a conocer y resolver.

IMG00953-20140502-0736La tecnología de cadenas de bloques apoyados en registros distribuidos que sirvió para el lanzamiento de monedas virtuales en entornos abiertos, está mudando hacia los servicios de inversión, con algunas especialidades, por ejemplo, configurándose entornos virtuales que en lugar de abiertos están sometidos a “permisos”.

Los “bloques” están influyendo -según parece- en los procesos internos de los inversores; pero también puede hacerlo en los procesos externos que se desarrollan en infraestructuras de mercado. Las consecuencias en términos de necesidad de regulación son más amplias en el segundo caso: los procesos de liquidación pueden simplificarse llegando a ser automáticos; se facilitaría el registro de los beneficiarios últimos y de los intermediarios de las transacciones en los mercados.  El impacto del blockchain en los mercados no será seguramente uniforme. Asi cuando se trate de transacciones spot, de valores bursátiles por ejemplo, el potencial de incremento de la velocidad obligará -parece a adaptar profundamente el marco normativo. En cambio, otros intercambios donde existen unos plazos de madurez amplios (por ejemplo en muchos derivados) quizás la repercusión de la velocidad no resulte tan determinante de cambios operativos, y por tanto, normativos.

Todo ello, combinado con los algoritmos y los contratos inteligentes tiene el potencial de cambiar en breve y de manera muy relevante la operatividad de las infraestructuras de mercados, tanto primarios como secundarios.  Se plantean cuestiones de seguridad; de posibilidades técnicamente sólidas para aplicar una tecnología nacida en entornos reducidos, a los grandes mercados donde el volumen operativo es inmensamente superior; de compatibilidad con las existentes infraestructuras de mercado e incluso a determinadas operaciones (de nuevo contratos “de duración” como muchos derivados) ; las ventas en corto, operaciones apalancadas, o la  necesidad de intervención de los bancos centrales. En términos de gobernanza, privacidad, cibercrimen, etc. se formulan también retos.

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